Mijes pone el gasto público bajo la lupa y plantea pasar del “Modo NO” al “Modo SÍ”
Nuevo León
Dicen que el gobierno naranja va bien. En la calle, la percepción que recoge Andrés Mijes es distinta: hay ciudadanos que cuestionan los cobros, los retrasos, las obras inconclusas y la falta de resultados.
El alcalde con licencia de Escobedo ha colocado bajo escrutinio el manejo financiero y la infraestructura de Nuevo León, con una premisa: los recursos públicos deben traducirse en obras, servicios y soluciones para la población.
Desde esa posición, Mijes acudió ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF) para solicitar una fiscalización especial de recursos federales destinados a proyectos estratégicos del estado, entre ellos la Carretera Interserrana, trabajos del Metro, proyectos hidráulicos y el Triángulo Norte.
Los señalamientos apuntan a proyectos que, de acuerdo con su postura, presentan retrasos o permanecen inconclusos. También ha cuestionado el manejo financiero de organismos como la red estatal de autopistas y el Instituto de Control Vehicular, al considerar necesario transparentar el destino de los recursos y conocer el estado real de las inversiones.
Pero el planteamiento de Mijes va más allá de revisar números y obras. Su discurso busca contrastar dos formas de hacer gobierno: un modelo que, afirma, acumula “NO” —no escucha, no cumple y no da resultados— y una propuesta basada en el “SÍ”.
“SÍ” a escuchar, “SÍ” a la transformación y “SÍ” a Nuevo León. Bajo esa narrativa, Mijes sostiene que gobernar implica estar en territorio, conocer de primera mano las necesidades y tener la capacidad para convertir las demandas ciudadanas en resultados.
El llamado también alcanza al bolsillo. La crítica al incremento de cobros y a los servicios que no corresponden con lo que paga la ciudadanía se incorpora a su argumento contra lo que denomina el “Modo NO”: más cobros, más pretextos y menos resultados.
Frente a los cuestionamientos de Samuel García sobre el Triángulo Norte, Mijes ha planteado incluso un debate público para contrastar resultados en infraestructura, finanzas y aplicación del presupuesto estatal.
La apuesta política del morenista es clara: dejar atrás el “NO” y colocar el “SÍ” como una alternativa de gobierno con capacidad, cercanía y resultados.
Porque, desde su perspectiva, transformar de verdad no consiste únicamente en anunciar obras o administrar recursos, sino en escuchar a la gente, rendir cuentas y saber cómo cumplir.
El “NO” ya tuvo su oportunidad. Ahora, afirma Mijes, es momento del “SÍ”.
